Fairbnb: por un alquiler vacacional ético
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Fairbnb: por un alquiler vacacional ético

Las ciudades más hermosas del planeta corren el riesgo de convertirse en parques temáticos para turistas.

El ansia viajera clava millones de chinchetas en las mismas coordenadas de mapas idénticos, y así las masas de visitantes dinamitan poco a poco la vida de barrio en los rincones del globo que se ponen de moda.

Acostumbrados a obtenerlo todo a golpe de click, modelamos el lugar elegido a nuestro antojo. Queremos la ruta más rápida, el asiento más cómodo, el menú del avión sin carbohidratos y, cómo no, un alojamiento bueno, bonito y barato a dos pasos del centro.

Nuestros destinos de ensueño son también los hogares de otras personas que allí comen, hacen la compra, trabajan y duermen por las noches (o, al menos, lo intentan). Los turistas gentrificamos distritos enteros, expoliamos las calles que más bonitas quedarán en nuestro Instagram y colonizamos las viviendas del casco histórico para nuestro uso y disfrute de siete días y seis noches, a lo sumo.

Ante la turistificación de Venecia, Nueva York, Barcelona y hasta el municipio alicantino de Calpe, los vecinos alzan la voz para reconquistar los espacios de su vida diaria. Su protesta empieza a ser escuchada y a tomar forma: el turismo sostenible ya está aquí, y el alquiler vacacional ético está a punto de hacerse realidad.

Fairbnb es una cooperativa pionera en el alquiler vacacional ético y sostenible. El proyecto recupera la idea del alojamiento a la vieja usanza: adaptarnos nosotros al destino en vez de manipularlo según nos convenga. Es una apuesta por el alquiler justo, el cuidado de los barrios y la convivencia vecinal.

La plataforma pretende ofrecer una alternativa de alojamiento transparente y beneficiosa para los barrios. Por eso no cobra comisiones a los anfitriones que quieran formar parte de ella: hoteles, pisos, cámpings, granjas y Bed and Breakfasts que faciliten un hospedaje ajustado a la ley y respetuoso con la comunidad local. No más despedidas de soltero entre semana, no más fiestas locas día sí día también en la puerta contigua a la casa donde una familia reclama sus ocho horas de descanso.

Los huéspedes que opten por este tipo de alojamiento, además de contribuir al turismo responsable y combatir la gentrificación, apoyarán económicamente la zona donde se hospeden: una parte del precio (la mitad de lo que se lleva Fairbnb)revertirá en los proyectos sociales la zona, como centros culturales y jardines comunitarios.

Otra novedad que introduce Fairbnb es la creación de una red social propia para fomentar la comunicación entre vecinos con los mismos intereses y las mismas preocupaciones. En el barrio virtual se favorecerá el debate, la conversación y el intercambio de ideas. El objetivo es fortalecer el tejido social de las ciudades y ceder el poder a sus habitantes.

Una manera más para de a la gente local es la exigencia de un homesharing real, que la plataforma aplica por medio de la fórmula “‘1 usuario – 1 casa”. Así es como desincentiva los efectos nocivos del alquiler vacacional sobre el mercado inmobiliario, para que la proliferación de pisos turísticos no suponga el desalojo de los vecinos de toda la vida.

El modelo de negocio de Fairbnb se basa en la co-propiedad, la co-gobernanza y la claridad en sus cuentas. Estos valores han llevado a la cooperativa a evitar la inversión interesada y el capital riesgo para “dar prioridad a la transparencia, la distribución de beneficios a las comunidades y la toma de decisiones de forma democrática”, como se explica en el texto que acompaña a su campaña de crowdfunding en Goteo.org.

El sentido de la justicia que guía a la cooperativa del alquiler sostenible con suerte irá calando en nuestras costumbres a la hora de buscar hospedaje. Entonces los barrios no solo volverán a ser barrios, sino que además saldrán bien parados en lo social gracias a las visitas turísticas. Ojalá esa ética se mude a las ciudades y se quede a vivir allí para siempre.

Fairbnb empezará a operar en cinco ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla) el próximo mes de septiembre, tras recaudar 100.000 euros aportados por los fundadores y 7.738 euros donados en el crowdfunding.

Fuente: traveler.es

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