Times Square Edition, la plaza que nunca duerme estrena hotel
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Times Square Edition, la plaza que nunca duerme estrena hotel

Nueva York tiene nuevo inquilino desde el que comprobar que, efectivamente, en esta ciudad no se hace de noche.

La confluencia de Broadway con la Séptima Avenida forma una suerte de triángulo por el que sin descanso transitan millones de personas cada día. La confluencia de Broadway con la Séptima Avenida se llama Times Square y tiene chico nuevo, el hotel Times Square Edition.

Desde los balcones de este edificio de 40 plantas, la mirada no sabe si perderse en la lejanía, entre rascacielos, o, venciendo al vértigo, disfrutar de las vistas privilegiadas que supone tener esta plaza a tus pies. En ella, las personas parecen hormiguitas que alternan los selfies de rigor y la boca abierta que provocan las luminosas pantallas en un enclave en el que la oscuridad no existe.

Sus habitaciones, algunas de las cuales hacen esquina con un gran ventanal a modo de perfil, presumen de camas King size y bañeras exquisitas que hacen que pasar tiempo en el hotel se convierta en necesario.

También dan por hecho la presencia de la tecnología en nuestras vidas con el control domótico de luces y cortinas (un lujo apretar un botón y desde la cama ver cómo luce Times Square); y, por supuesto, convierten en hábito el cuidado del detalle con esponjosas zapatillas, acogedoras batas y un minibar en el que por no faltar, no falta ni un kit erótico.

Consciente de que no solo de buena ubicación y terrazas con vistas vive el viajero, el Times Square Edition ha hecho los deberes y se ha propuesto convertirse en el punto de encuentro entre el local y el visitante, en el nuevo place-to-be al que se animen a peregrinar hasta esos neoyorquinos que se niegan a pisar las zonas más turísticas.

Para ello, tira de gastronomía de altura y tras los fogones de sus restaurantes ha colocado al chef John Fraser, la primera estrella Michelin que recala en Times Square.

701 West, The Terrace Rest, Outdoor Gardens y el Lobby Bar son el radio de acción de Fraser quien, aprovechando los conceptos de cada uno de estos restaurantes, juega a desplegar su ingenio de diferentes maneras con el margen que le da el saber que tiene varias cartas en las que lucirse.

El Times Square Edition contribuye desde su inauguración el pasado 12 de marzo a esa especie de día eterno con el enorme neón de un millón de megapíxeles que, con sus casi 36 metros de altura, cubre ocho plantas de una de sus fachadas; poniendo en práctica eso de ‘donde fueres haz lo que vieres’.

Que sea el más grande de Norteamérica no implica que sus estímulos de luces y colores se vayan a colar dentro del edificio porque este hotel, con su juego de tonos blancos y negros, quiere ser un oasis que permita al viajero desconectarse de la actividad constante.

Así, los ingredientes locales preparados con toques asiáticos, franceses y latinosmandan en 701 West; en el Lobby Bar sube el nivel, el de los aperitivos de barra, para dejar atrás los clásicos frutos secos; y en TheTerrace Rest y los Outdoor Gardens combina el concepto de brasería francesa y asador americano apostando por la variedad para satisfacer a una clientela internacional que puede acudir a sus mesas 18 horas al día, desde el desayuno a la cena, para probar las opciones vegetarianas de su carta, seis tipos diferentes de pasta casera, carnes de gran calidad o manjares como las tortitas con nata casera y frutos del bosque a primera hora.

Esto último intenta tomarlo en el Outdoor Garden. Es cierto que el interior con las exposiciones fotográficas que lo decoran, protagonizadas por retratos en blanco y negro con una fuerza visual que es imposible que no capten la atención, resulta tentador; pero sentarte rodeado de cientos de plantas dispuestas al estilo de la parisina l’Orangerie, en un lugar en el que asfalto y hormigón mandan, lo es todavía más. Sí, la naturaleza ha llegado a Times Square. Porque además del Outdoor Garden, el hotel cuenta con la Bladerunner Terrace, el único jardín en altura de la plaza.

Y, naturaleza a un lado, como esto va de integrarse y de sumar para crecer, situado a unos pasos de la calle de los musicales, The Times Square Edition necesitaba su propia sala de espectáculos, The Paradise Club, un lugar en el que poner sobre el escenario una nueva forma de cabaret, pero también teatro, gospel, danza o espectáculos de acrobacias. Porque aquí más que en ningún otro sitio, the show must go on.

Fuente: traveler.es

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