La laguna de Bacalar en México está perdiendo sus siete colores a causa de la contaminación
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La laguna de Bacalar en México está perdiendo sus siete colores a causa de la contaminación

Este espacio natural lucha por mantener su biodiversidad con más de 6.000 años de vida, pero podría ser irreversible.

La laguna de Bacalar es un paraíso que se encuentra al sur del estado de Quintana Roo y en la ciudad de la que lleva el nombre, un municipio de 32.000 habitantes. Popularmente se la conoce como “la laguna de los siete colores” porque en ella se pueden distinguir hasta siete tonalidades de azul y porque bajos sus aguas se encuentran varios cenotes mayas.

Desde 2015, cuando Bacalar fue declarado Pueblo Mágico, la laguna y su municipio viven los estragos de la popularidad turística -en Semana Santa la ocupación hotelera fue del 100%, según datos del New York Times-.

Y ha sido como desde entonces este pueblo caribeño no ha podido gestionar con sus recursos la cantidad de visitas turísticas y sus consecuencias: el correcto tratamiento de la basura, el reciclaje y su principal poblema, el drenaje de sus aguas.

Bacalar no es un paraíso cualquiera y su costa no tiene siete tonalidades al azar, bajo sus aguas se encuentran los estromatolitos. Quizá esta palabra te suene a chino, pero estas rocas con vida están ahora más en boca que nunca en todas las reuniones entre ecologistas, científicos y gobierno.

En la laguna de Bacalar se encuentran cientos de estromatolitos, como en pocos lugares ya del mundo, que son microorganismos con más de 3.700 años de vida. A simple vista pueden parecer arrecifes de coral pero no lo son, y gracias a ellos, se formó el oxígeno que hoy hay en la tierra.

¿Qué está pasando con los estromatolitos? La creciente popularidad turística ha hecho que el visitante -desinformado- pase por alto este ecosistema, bañándose, pisando y echando por tierra siglos de vida e historia mientras los ecologistas e investigadores se echan las manos a la cabeza.

Eso, sumado al mal drenaje del agua en el municipio, que hace que se viertan aguas contaminadas a la laguna cada vez que llueve, está acabando con su color y contaminándola de forma irreversible.

Sus 42km de largo por 4km de ancho son mucho más que un paraíso por eso organizaciones como Agua Clara por Bacalar están llevando a cabo una lucha diaria para conservarla.

En numerosos hoteles, restaurantes y zonas de paso de turistas se están poniendo carteles disuasorios para informar sobre la importancia de estas aguas. Así que si lees esto no lo pases por alto: “La laguna de Bacalar es el hogar del arrecife de estromatolitos de agua dulce más grande del mundo, no pisar, no sentarse ni pararse, no tocar, no golpear ni acercarse con embarcaciones”.

Fuente: traveler.es

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