Un libro de actividades para personas ansiosas
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Un libro de actividades para personas ansiosas

Aguantar estos calores es lo que le faltaba a los que forman esa legión de personas con síndrome del trabajador quemado. Más chicharra a los que ya andan chamuscados.

La ansiedad producida por el trabajo se ha desbordado en los últimos años del mismo modo que se desborda hoy esta ola de calor. Pero no es la única. Vivimos tiempos de ansiolítico. Es la era del estrés para todas las edades: por esto, por lo otro; por demasiado, por demasiado poco.

El calor tiene remedio: se lo lleva un ventilador. La ansiedad, en cambio, pone más resistencia. Pastillote, terapeuta, yoga a cascoporro, running a lo energúmeno… Incluso un libro de ejercicios como los Cuadernos Rubio pero para dejarse las angustias dibujando, escribiendo y haciendo juegos mentales.

El gran libro de actividades para gente ansiosa, de Jordan Reid y Erin Williams, editado por Planeta, está pensado para que el lector ansioso se ocupe en otra cosa que pensar, rumiar, atusar y manosear sus miedos y movidas una y otra vez. Para realizar actividades que, según los autores, «te inspirarán para que te rías de tus miedos y te ayudarán a decidir qué hacer cuando son las tres de la madrugada y estás completamente despierto, preocupado por si pusiste al Ramón correcto en copia en aquel correo electrónico».

Las autoras empiezan pidiendo calma: ¡Calma! (es lo que le dicen a todos los ansiosos). Después intentan tranquilizar al lector con un argumento: «Eres una persona de lo más normal. ¿Sabes quién no es normal? Todas esas personas que aparecen en tus redes sociales y que siempre están radiantes de alegría y relajadas y que parecen salidas de un anuncio de piruletas. Porque, a ver, nadie sonríe tanto, a menos que tenga algo que esconder. Como, por ejemplo, una ansiedad paralizante». Después hasta jalean al lector: «Las personas ansiosas son de las más graciosas, interesantes y creativas del mundo».

Reid y Williams no ven nada raro en esta ansiedad de caballo que nos arrolla. «Tanto poder corrupto, tanta violencia atroz y tanta presentación de Power Point sobre el porcentaje de estadísticas que representan la ratio de los decimales en la suma del reino digital que terminas de exponer con éxito para, un segundo después, descubrir que has tenido un grano de quinoa alojado entre las paletas todo el rato».

Las primeras páginas hacen de espejo para que se refleje el loco que está leyendo. Es una sección que pregunta: «¿A qué le tienes un pánico totalmente irracional?».

Vienen después un puñado de datos para calmar a los que se cagan cuando suben a un avión. También explican qué hacer en el típico marrón que a menudo se comen los veganos y los abstemios: después de un cenorrio con chuletones, vinos y copas, alguien dice «¡Pagamos a escote!». Es la historia de siempre. Los vegetas y abstemios tienen que pagar los vicios y el colesterol de sus amigos. Pero se puede evitar: las autoras dan una serie de consejos para escapar de esta encerrona.

Al pasar las páginas aparecen ejercicios que retan a formar palabras con las letras de «rayada mental», a dibujar tu sueño sobre una planta, a colorear publicaciones tóxicas que encuentras en las redes sociales. Hay consejos para que no se suelte la tripa por miedo a hablar en público y hasta hay un ejercicio de catarsis: «Recorta estos móviles y destrúyelos».

El gran libro de actividades para gente ansiosa procura calma chicha en más de 140 páginas y se despide infundiendo más cachaza aún: «Tener ansiedad no es algo de lo que avergonzarse. De hecho, deberías tener un libro de actividades sobre el tema. Y deberías hacer las actividades en el tren. Así, cualquiera que lo lea de reojo también se sentirá mejor sobre sus problemas de ansiedad».

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